Transcripción

Peekaboo

Definitivamente te ha pasado. De pronto, no sabes dónde está tu celular. Es posible que entres en pánico. Nada. Tiene que estar en la casa. No lo ves, pero sabes que el bendito aparato está en alguna habitación. No puede desaparecer. Si la memoria no es tu fuerte, te cuestionas si tal vez pudieron habértelo robado o si pudiste haberlo perdido de camino a casa desde el trabajo. Ese teléfono definitivamente existe. Eso es un hecho. Está por ahí.

A este fenómeno se le conoce como la permanencia del objeto. Es la comprensión de que las cosas o las personas continúan existiendo aún cuando ya no podemos percibirlas a través de los sentidos. Según Jean Piaget, quien estudió y acuñó por primera vez este término, esta habilidad se desarrolla durante la infancia temprana. 

Sería imposible comprender o soportar la vida sin esta capacidad. Te volverías loco ante el terror de pensar que tu familia podría desaparecer si sales de casa, cierras los ojos o juegas al peekaboo.

¿Cómo se juega?

Elige un bebé y posiciónate dentro de su rango visual. Simula tu desaparición. Cúbrete la cara con las manos o escóndete detrás de una mantita. Confúndelo. Tortúralo hasta el llanto. Solo entonces, al grito de «peekaboo» (o «aquí estoy»), vuelve a aparecer. No seas cruel. No hagas la tu papá, que se fue y jamás regresó.