Transcripción

Un brindis por el hígado de Noé

Cuentan las sagradas escrituras que el mismísimo Noé, edificador de arcas, resistidor de diluvios, protector de faunas y floras, iniciador de nuevos mundos, padre de Sem, Cam y Jafet, cuando ya bien acomodado estuvo en tierra, dedicó todo su esfuerzo a la construcción de una viña. Labró. Sembró. Germinó. Regó. Fertilizó. Cosechó. Recolectó. Vinificó. Bebió. Bebió. Bebió. Y como exceso de uva fermentada ingirió, su propio cuerpo al entero descubierto, en medio de sus tierras, sin querer, abandonó. Cam, el menor de sus hijos, fue el primero en descubrirlo. Observó. Abandonó. Contó con mucha mofa su hallazgo al resto de los hermanos. Estos, en cambio, tanto más clementes, caminaron de espaldas. Mantuvieron vueltos sus rostros en todo momento. Cubrieron cuidadosamente el desnudo, frágil y ahora tan incoherente cuerpo paterno. Entonces, despertó el que muy desvestido había andado. Enterado de todo, maldijo a Canaán, hijo de Cam (el mirón de calatos). Y así condenado fue el nieto a vivir, por el resto de sus días, como esclavo de sus muchos tíos y primos.

Mira tú, el mismísimo Noé, quien otrora encarnara solo integridad y justicia, nos dio también contradicción, borrachera, nudismo y Capilla Sixtina. Devoró juguito de uva. Sirvió pecado y regaló sistema económico esclavista de propina.

Ilustración y notas:

EL HÍGADO desde una vista posterior fue la referencia para pintar: LA EMBRIAGUEZ DE NOÉ (Miguel Ángel, Capilla Sixtina, 1509).

  • Trayecto de la vena cava inferior (VCI)
  • Área desnuda (AD)

Fuentes: Génesis 9:18-29 (Reina Valera, 1960) / Miguel Ángel y el Hígado de Noé: ¿Una Lección Secreta de Anatomía? (Bolelli & Macchiavello, 2019).