La tristeza, maldita emoción que debiera para siempre ser desterrada, tiene más utilidad práctica de la que solemos estimar, incluso y sobre todo en sus estados más prolongados.
La melancolía, acuñada inicialmente en la Antigua Grecia a través del Corpus Hipocrático, nace entendida como un fenómeno patológico. Continúa de la misma manera en nuestros tiempos, con algunas importantes actualizaciones, pero siempre bajo el mismo prejuicio.
El mundo parece haber olvidado aquel breve periodo en el que, gracias a Aristóteles, durante la Edad Media y el Renacimiento la melancolía llegó a proclamarse como la principal razón de la genialidad humana.
Según el análisis aristotélico, los melancólicos son seres extraordinarios. Tienen una disposición natural para la concentración reflexiva. No se comparan con el común de los mortales. Son los únicos capaces de comprender y producir las cosas más sublimes.
Se describe dos tipos:
- El tranquilo, inerte y postrado. Sirve para muy poco.
- El exaltado, furioso y divinamente inspirado. Es capaz de convertir la melancolía en virtud creadora.
En el Renacimiento, la melancolía deja de ser una enfermedad, que se trata de ocultar, para transformarse en una actividad de superioridad intelectual y espiritual. Durante esta etapa, se cree que los genios nacen melancólicos o se vuelven melancólicos como resultado de la abstracción constante durante su búsqueda por comprender las realidades más insólitas de la existencia.
Bajo los supuestos antes descritos, ¿es la genialidad una posibilidad accesible para todos? Sí. No es, como se piensa, exclusiva del inteligente. Pero solo es factible para quienes estén dispuestos a adentrarse, consciente y comprometidamente, en el oscuro submundo de las más profundas tristezas del alma.
Ilustración y notas:
Teoría de los 4 TEMPERAMENTOS (*actualmente obsoleta): El equilibrio de cuatro sustancias determina el estado de salud de un individuo. El temperamento depende de la predominancia de alguna.
TEMPERAMENTOS:
- Melancólico: Bilis negra (Tristes, reflexivos y propensos a la depresión)
- Colérico: Bilis amarilla (Impacientes, apasionados, irritables y de fácil ira)
- Sanguíneo: Sangre (Alegres, optimistas, enérgicos y sociales)
- Flemático: Flema (Relajados, tranquilos, lentos y poco emocionales)
Fuentes: Sobre la melancolía (Godina, 2002) / Genialidad y melancolía (McCadden & Durand, 2016).
