Son ejercicios incoherentes con la familia: la carrera política, la filantropía, la abnegación religiosa y cualquier otro sincero afán de tamaño compromiso. A los hijos les estorban esos asuntos. A esos asuntos les estorban los hijos. Una pareja, bajo su consentimiento libre e informado, es bienvenida. José “Pepe” Mujica, por ejemplo, comprendió esto muy rápido. En su honor escribo, pero no es el único ni el más perfecto de los iluminados.
Salvando las distancias, del ejemplo adverso también tengo. Mi padre es otro paladín de esos. Mi existencia, mala suya, será siempre la tierna razón de sus pasitos al costado y la contención de todas sus decisiones. Qué culpa tendré yo, si antes del inicio de mis tiempos, el viejo ya había decidido, con todo su descaro y sus dos huevazos, bien solito y contentito, andar matrimoniándose para copular hasta la fertilización. Ojo, esta no es una carta de odio. Nos queremos mucho, como podrán darse cuenta, tanto más sinceramente que la mayoría.
Para quienes prontamente estén pensando postularse como mesías. Agradecemos sus intenciones, pero realmente nos gustaría poseer su atención a tiempo completo. En todo caso, tal vez podríamos aceptar jubilados bien conservados. En resumen, cualquiera que pueda (y no solo quiera) rendir la vida por nosotros.
Ilustración y notas:
Tú sostienes la palanca: ¿Qué vía debería tomar este tren asesino? Imagina que eres un PAPÁ (Abraham) o una MAMÁ. ¿Matarías a TU DIOS (o en su defecto: un bien mayor, un ideal, etc.) o matarías a TU HIJO (Isaac)?
KANT mataría a DIOS: Pues Dios jamás podría inducir un asesinato, ya que “no matarás” es una máxima universal, Si ese fuera el caso, habrían serias razones para poner en duda su existencia. LA MORALIDAD: Es una elección basada en el deber. Es un compromiso con los principios universales. LA RELIGIÓN: Es un sistema moral basado en la razón, en el que solo se obedece los mandamientos divinos que sí coinciden con las leyes morales universales.
Kierkegaard mataría a su HIJO: Pues un acto de fe como el de Abraham (sacrificar a su hijo) constituye la forma más auténtica, libre, individual y comprometida de existir en el mundo. LA MORALIDAD: Es una elección individual y autoconsciente. Es un compromiso con la propia verdad. LA RELIGIÓN: Es una experiencia personal que no se razona, en la que se confía, arriesga y acepta radicalmente cualquier contradicción.
Fuentes: Kant y Kierkegaard sobre el sacrificio de Abraham (Barquinero, 2021).
