Hoy vengo a denunciar la estafa de La maternidad y no hablo de la trampa que nos vendieron como divina, innata y autónoma de toda construcción cultural. Por mi propio derecho, ante ustedes respetuosamente comparezco y expongo: Las tres edades de la mujer, del pintor Gustav Klimt, se compone de una TRIADA INDIVISIBLE.
- La niña: Siempre hija.
- La mujer: Siempre madre (abrazando a su hija).
- La anciana: Ya desprovista de su máximo propósito (ser madre), siempre sola.
La mía, por supuesto, es solo una interpretación entre muchas. Es justo considerar que esta obra, como cualquier otra, preferiblemente estudiada entera, es capaz de admitir hasta el análisis más acusatorio. Podríamos, por ejemplo, problematizar que en la vida de una hembra humana, es pues la maternidad efectivamente una opción biológica innegable, pero también una práctica social de controversia inagotable.
En cambio, prefirieron obsesionarse con el abrazo abnegado. Encontraron una nueva María para la colección. Así, la niña terminó convertida en Jesús y la vieja longeva, como siempre les salía sobrando, fue desterrada del encuadre. Se deshicieron también del título. Bautizaron el nuevo cuadrito como: La maternidad, La dulce maternidad o Madre e hijo. ¿Quién diablos parió esta bruta idea? Pido pena de muerte para el culpable.
Ilustración y notas:
Comparación entre la obra completa “Las tres edades de la mujer” (Gustav Klimt, 1905) y la obra mutilada “La maternidad” (Internet, s.f.).
