04/05 (*Una estrella menos por culpa de los borrachos)
Me encanta la Semana Santa. ¿Cómo no?, si es la versión teatral del libro más vendido de la historia. ¿Dios omnipresente la verá desde el cielo? Me divierte pensar en la logística. Películas no creo que vea. Para su suerte, durante estas fechas, abajo, los mortales le ponemos mucho empeño.
No voy a explicar la sinopsis. No voy a presentar a cada personaje. Todos son muy conocidos, pero hasta la saciedad. Por si acaso, solo para poner un poco de contexto, el de pelito largo, el que llega con el burrito, el de la cruz, es Jesús. No es Brian. Repito, no es Brian, ni va a ponerse a cantar Always Look on the Bright Side of Life. ¿Y qué o quién interpreta a Dios? Es evidente que “the bright side of life”: la luz. ¿Cuál es su mejor interpretación? Por su simbolismo, durante la oscura noche del Viernes de Sepulcro y el brillante amanecer del Domingo de Resurrección.
Mi momento favorito, como orgullosa gárgola del inframundo que le tiene alergia a la luz del día (¿o a Dios?): la oscuridad total, violenta, mística y pecadora de la procesión del viernes. Puntos extra por el soundtrack: La Marcha [fúnebre] a Morán, que se compuso para homenajear a Trinidad Morán, militar venezolano del Ejército Libertador, que alguna vez combatió en Ayacucho junto a Antonio José de Sucre (el otro venezolano del caballito de la plaza central). Esta canción es popular en los entierros y velorios del Perú. En el de tu tío xenófobo y cristiano también la van a tocar.
