Se cree que Wassily Kandinsky era sinestésico. Podía sentir y ver las notas musicales de una canción, a través de su mente, como si de algunas específicas formas o colores estas acontecieran. Lo descubrió con las composiciones de Wagner. Este acercamiento a la relación entre sonido y color, que incluyó ardua investigación y experimentación, se puede ver reflejado en sus famosas pinturas abstractas.
Kandinsky escuchaba bastante música clásica. Entonces, me da curiosidad, ¿cómo habría pintado si le gustara, por ejemplo, el reggaetón?
Ilustración y notas:
- Rojo: Fuerte, enérgico e impulsivo (trompetas acompañadas de tubas).
- Naranja: Radiante, saludable y grave (campana del Ángelus, barítono, viola).
- Amarillo: Inquietante, agresivo y desbordante (trompeta tocada con fuerza, clarín).
- Verde: Sin dinamismo, pasivo y calmado (tonos tranquilos y profundos del violín).
- Azul: Melancólico y profundo (según su oscuridad: flauta, cello, contrabajo, órgano).
- Violeta: Lento, apagado, enfermo y triste (corno inglés, gaita, fagot).
- Marrón: Chato, duro y de poco movimiento (redoble del tambor).
- Blanco: Alegría pura sin color material, silencio lleno de posibilidades (pausa musical).
- Negro: Apagado e inmóvil, de tristeza pura que evoca la muerte (silencio y la pausa completa).
A continuación, mi propio experimento inspirado en la teoría del color que propone Kandinsky en su libro “De lo espiritual en el arte” (1911) y la obra musical “La traviesa” de DJ el Cuervo y Ataque Rasta.
