Transcripción

Yo soy Sísifo

Salgo del anonimato o del clóset. ¿No es lo mismo? Soy una Paloma. También soy una Maraví y una Pérez(osa). Aquí es donde me pongo dramática (o gramática), pues mis adjetivos son interesantes cuanto menos. Soy depresiva y ansiosa como toda muñeca de cristal. *Saludos para mi psicóloga, mi segunda fan, y para el psiquiatra. Las pastillas están dentro del organismo y cuando suena la alarma. Lo juro.

Soy disléxica. Por favor, no se alarmen por los futuros erorez hortojraficós ke coneteré. Perdónenme por los que ya cometí. También pueden insultarme. Soy de piedra. Ahora ya no tengo ni vergüenza. *Saludos para Jaime, el director del periódico. Gracias por confiar en mí. ¿Soy una mentirosa? Si omitir califica… pues…

En la primaria me daban una lista de 40 palabras para memorizar. En el examen debía escribir 20. Yo fallaba 18. Pero debo aclarar, sin temor a perder la humildad, que yo era el primer puesto del salón; en mis peores tiempos, la segundona. *Saludos para los profesores que se interesaron, entendieron y también para los que no. Carol, tú solo eras una alumna. Si me lees, gracias por coger mi cuaderno para corregir todos mis errores, yo sin pedírtelo y tú sin juzgarme. Me decías, despacito, con que letra se escribían las palabras que no recordaba. Gracias por protegerme de la vergüenza. Ya no había nadie cuando te fuiste.

También he ocultado otra cosa. Soy autista y ya me cansé de no parecerlo. Quiero escribir, por ejemplo, que hace unas horas, me puse tan feliz que mi cuerpo se apagó. Me puse a llorar. Entrelacé mis brazos, piernas, dedos y apreté con todas mis fuerzas. No logré calmarme. Entonces, mamá me apretó la cabeza… 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22… Estoy de vuelta.

Mientras escribo esto, estoy devorando el desayuno. Obviamente, estoy usando mi plato favorito: de dos compartimentos, tamaño estándar, cerámica pesada, color blanco y sin diseño. No me gusta que la comida se mezcle. De hecho, creo que no me gusta comer. A veces, sí. Al fin y al cabo, también soy humana, ¿no? *Saludos para Enrique, que se preocupaba porque no comía nada durante los viajes que organizaba el colegio. No sabías que más de 10 días en un viaje de promoción me hubieran enfermado. Saludos para ti también, Yamile. Perdón por no ir. Gracias por ser mi compañera en los viajes que sí enfrenté. Tu hacías que todo fuera más fácil.

Comprenderán, con el pasar del tiempo, que las banalidades que inundan mi vida y a veces comparto en esta columna, son en realidad un cuestionamiento del comportamiento humano, de su complejidad y su diversidad. UN POCO DE TODO Y MUCHO DE NADA. *Saludos para Maraví, para Pérez, para la pequeña Maraví Pérez y el chiquito de cuatro patas, mi compañero de vida, que ahora solo me visita en sueños. Últimamente, duermo cada 48 horas, perdón por faltar a nuestras citas. Saluditos también para el tío Pérez, mi primer fan.

Estas son las cosas que nunca dije. Aquí me despido. Abuela, estoy escribiendo esto el día de tu cumpleaños. ¿Lo aceptas como regalo?

Ilustración y notas:

EL MITO DE SÍSIFO: Los dioses condenaron a Sísifo a empujar una  roca, infinitamente, hasta la cima de una montaña desde donde la piedra siempre volvería a caer. Pensaron que no había castigo más terrible.

Según Homero, hay tres hipótesis:

  1. Sísifo reveló secretos de los dioses con la condición de que Júpiter diese agua a su ciudadela. Prefirió la bendición del agua. No le importó despertar la ira de los dioses.
  1. Estaba a punto de morir y quiso poner a prueba a su esposa. Le pidió que arrojase su cuerpo en la plaza del pueblo. Ella, sin problemas, lo hizo. Un furioso Sísifo volvió del infierno. Los dioses le habían otorgado licencia únicamente para cobrar su venganza. Pero al reencontrarse con el agua, el sol, las piedras cálidas y el mar, no quiso volver.
  1. Encadenó a la muerte.

Sísifo es el héroe absurdo, pues su tormento es al mismo tiempo su victoria.

Sube la piedra con dolor y la observa caer hasta el inframundo, desde donde tendrá que volver a subirla. Entonces, ¿qué pasa mientras él baja la montaña? Camina lento. Respira. Disfruta del sol, del agua y de la montaña. 

“Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. [Ahora] su destino le pertenece. Su roca es su cosa.”

Fuente: El mito de Sísifo (Albert Camus, 1942).